Gente llegaba por todas partes, bajando de aquel barco y pisando tierra firme con gusto.Gracias a ese pequeño desvío que tome, disfrute aquella fiesta del vino, y conocí a algunas personas interesantes, pero perdí casi 3 días; no saber a donde iba no me da excusa para perder mi tiempo de esa manera.
Gatos en los tejado, niños en las calles y parejas en el parque, era lo que había en esta ciudad ancestral. Gozaba la vista, contemplaba los palacios y sonreía al pensar en los pueblos bárbaros que deje atrás. Grotescos y emocionantes eran aquellos, mientras que aquí se respiraba la tranquilidad y la civilización.
Gruesos carromatos pasaban a mi lado, y entonces entendí que estaba a mitad de la calle, y la gente me miraba como se mira a un pobre o a un loco. ¿Gordas señoras como aquellas me estaban criticando? deberían llevarlas de viaje a los pueblos vecinos, tal vez las domarían como a un caballo, y podría que el esposo estuviera mas feliz.
Girando esos pensamientos en mi mente, trace mi plan: 3 días en el pueblo y me iría. Grandes y pequeñas cosas pasaron en ese tiempo, pero de cualquier forma, en la mañana del tercer día, recogí mis cosas y seguí mi camino.
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