Era día de carnaval en este pueblo. Estaban todos tomando, riendo y bailando, ajenos a todos los problemas del mundo, ajenos a su propio destino. Era casi medianoche, y no encontré nada mejor que hacer, así que por un momento, fui parte de ellos, de sus risas y sus costumbres.
Es duro pensar que pronto todos estarían muertos. El día siguiente, deje el pueblo con una sonrisa, y continué mi camino.
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