jueves, 4 de abril de 2013

C.

Caminaba por el camino mirando las hojas caer. Casi siempre disfrutaba el otoño, con las hojas cayendo y la gente viajando. Cerca de mi, una hoja trazó su trayecto. Calculándolo, la atrapé,y jugué un poco con ella. Cualquier excusa para sonreír me servía ahora, estando en un viaje tan largo como el que estaba transitando justo ahora. Con cada pequeño toque, la hoja se deshacía poco a poco, hasta que al final, dejé que saliera volando junto al viento. Con renovadas fuerzas, deje de ver el espectáculo, y seguí mi camino.

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