Corría por el bosque, oyendo como los perros se acercaban cada vez mas. Aun sostenía el pedazo de pan en mi mano, sintiendo como se hacía migajas por la presión que ejercía sobre el.
Sabía que moriría en cualquier momento, pero me alegro el no tener que vivir en este mundo un segundo mas. Trabajar 15 horas al día, ser sedado, alimentado por sondas y luego volver al trabajo no era precisamente vida, o eso es lo que creo.
Siento al primer perro hundiendo sus dientes en mi pantorrilla,seguido de otro que muerde mi brazo. El dolor es grande,pero no tanto como mi risa al pensar que estos animales infernales me liberan de este mundo, de este chiste mal hecho.
viernes, 20 de septiembre de 2013
sábado, 14 de septiembre de 2013
puff
me comi unas galletas.
Tres tristes tigres comian humanos descuartizados en el fondo de una selva africana mientras unos tipos bailaban alrededor de una fogata,mientras escuchaban el lento sonido de los tambores.
Olía a carne quemada, a vino y a sudor.
Los sonido s nocturnos impregnaban el alma de los participantes,o al menos las drogas les hacían creer eso.
Todos reían,pocos danzaban,nadie miraba al futuro.
Almas jovenes regosijandose de su propio poder y libertad, creyendose mejores que aquellas personas que llamaban padres.
De cualquier manera,el mundo se acabaría pronto. ¿Que importaban las reglas,entonces?
Nadie lo podía decir.
En las capitales tambien olía a carne quemada,pero el origen de esta era mas obscuro. Cientos de personas eran calcinadas por fuerzas del gobierno,que trataba de combatir lo inevitable.
Nadie podía mirar a los ojos de otras personas sin recordar las crueles acciones que habían realizado a sus semejantes.
"Por cada rebelde muerto,se les recompensara con comida y alojamiento", era lo que decían los carteles en las paredes.
Pocas eran las personas que no habían dormido y comido en los edificios de gobierno. Al fin y al cabo había mas compañeros en la lucha que panes en la mesa. Por lo menos al principio.
Sandra disfrutaba a nuestro Alberto. Alberto gozaba tener a Sandra en sus brazos,sin ninguna razón aparente. Ambos llegaban al clímax cuando una bala atravesó el hombro de Alberto. Otras balas salieron de otras partes de su cuerpo,que murio sin saber diferenciar el dolor del placer. Sandra solo pudo sentir la sangre en sus manos antes de ser muerta por 3 maestros hambrientos.
Algunos corrían de las grandes ciudades y se refugiaban en el pasto. Trataban de recuperar las antiguas tradiciones de sus ancestros,disfrutar las estrellas y enternecerse con los cantos de los grillos. un niño pregunto "Y aquí como veo tele,mama". Entonces todos volvieron a la realidad. Algunos lloraron. Un tipo saco su pistola y fue a los arbustos,a encontrar una salida rápida.
La desesperación llegaba,y con ella la crueldad.
Tres tristes tigres comian humanos descuartizados en el fondo de una selva africana mientras unos tipos bailaban alrededor de una fogata,mientras escuchaban el lento sonido de los tambores.
Olía a carne quemada, a vino y a sudor.
Los sonido s nocturnos impregnaban el alma de los participantes,o al menos las drogas les hacían creer eso.
Todos reían,pocos danzaban,nadie miraba al futuro.
Almas jovenes regosijandose de su propio poder y libertad, creyendose mejores que aquellas personas que llamaban padres.
De cualquier manera,el mundo se acabaría pronto. ¿Que importaban las reglas,entonces?
Nadie lo podía decir.
En las capitales tambien olía a carne quemada,pero el origen de esta era mas obscuro. Cientos de personas eran calcinadas por fuerzas del gobierno,que trataba de combatir lo inevitable.
Nadie podía mirar a los ojos de otras personas sin recordar las crueles acciones que habían realizado a sus semejantes.
"Por cada rebelde muerto,se les recompensara con comida y alojamiento", era lo que decían los carteles en las paredes.
Pocas eran las personas que no habían dormido y comido en los edificios de gobierno. Al fin y al cabo había mas compañeros en la lucha que panes en la mesa. Por lo menos al principio.
Sandra disfrutaba a nuestro Alberto. Alberto gozaba tener a Sandra en sus brazos,sin ninguna razón aparente. Ambos llegaban al clímax cuando una bala atravesó el hombro de Alberto. Otras balas salieron de otras partes de su cuerpo,que murio sin saber diferenciar el dolor del placer. Sandra solo pudo sentir la sangre en sus manos antes de ser muerta por 3 maestros hambrientos.
Algunos corrían de las grandes ciudades y se refugiaban en el pasto. Trataban de recuperar las antiguas tradiciones de sus ancestros,disfrutar las estrellas y enternecerse con los cantos de los grillos. un niño pregunto "Y aquí como veo tele,mama". Entonces todos volvieron a la realidad. Algunos lloraron. Un tipo saco su pistola y fue a los arbustos,a encontrar una salida rápida.
La desesperación llegaba,y con ella la crueldad.
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