jueves, 27 de junio de 2013

I.

Increíble era el calor del sol sobre su rostro,que había estado tanto tiempo bajo la tierra,en las sombras.

Incesante era el ruido a su alrededor,creado por pequeñas criaturas y el mecer de las hojas provocado opr el viento, algo que no se encontraba en la quietud del subterráneo.

Intrincados caminos y hierba fresca era lo que había bajo sus pies, lo cual,si bien no era algo nuevo, producía un efecto como quien vuelve a su casa después de estar mucho tiempo fuera.

Indicado por las flechas,estaba el camino hacía el pueblo mas cercano, el cual debía tener agua y alimentos, que eran necesarios para seguir el camino,para animar el espíritu.

Irguiendo su espalda, disfrutando el paisaje y sonriendo con las formas, siguió caminando en dirección a su destino.


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